Momento bucleano
Mientras escribo estas líneas suena en mis auriculares la canción “É preciso dar un jeito, meu amigo.” De Erasmo Carlos. El mate en mi escritorio y la noche de un miércoles en la que reina la incertidumbre, si, lo sé, eso es un estado mental y ando incierto, pero no viene al caso.
Trabajaría 8 horas encerrado de no ser porque tengo 2 breaks, uno de media hora y otro de una hora. Uno es solo un espacio para dormir, no hay planes ni expectativas de nada, allí nada mágico puede suceder más que una siesta reparadora que va a ayudar a terminar mejor la noche. El otro, en cambio, se siente un poco más despierto y vivaz, y sirve como un momento de silencio y observación en donde la cosa se pone ideal para respirar con un mate y tomar un poco de aire.
Hoy es una noche de las más estándar que recuerde en los últimos tiempos, no hay nada especial en el ambiente, creo que se parece mucho a lo que pensamos como una noche ideal. La temperatura del ambiente y la corporal se funden perfectamente sin dejar lugar a ningún desfase térmico. Me aventuro a decir que es tan perfecta que aburre.
No hay nada que resalte, todo concuerda. Se parece mucho a un equipo de fútbol alemán. Sin figuras de renombre, solo el funcionamiento del equipo y la pelota. Y aún así ganaron 4 mundiales. Si, a esta noche le falta alma.
5 minutos más tarde mi sistema anti-aburrimiento me ordenó entrar, preparar un mate y ponerme a escribir mientras escucho ”Weird Fishes / Arpeggi”. Los gustos en vida.
Me quedo pensando si esta noche no es igual a la de ayer, y si, pero yo no.