El sistema natural
Comenzamos a transitar los últimos días de Marzo de 2026, justamente hoy es el último día de verano y los días ya comienzan a sentirse perfectos. Comienza el otoño. El mismo otoño que verá comenzar el próximo mundial de fútbol dentro de 92 días y lo último que sabrá al despedirse, es que Argentina es el actual campeón del mundo. Un sabor que pocos logran probar.
Soy hincha de River, no soy futbolero, hablo de fútbol porque nada me lo prohíbe y tengo una muy entrenada capacidad de bardear con altura a cualquier hincha de boca que quiera aparentar un mínimo grado de orgullo desmedido. La selección siempre fue mi gran equipo, soy consciente de su existencia e importancia en la sociedad desde el mundial 86. Reconozco en mi, cierto orgullo en la dicha de haber nacido en un país lleno de grandes jugadores. Somos tan superiores que una persona argentina que juega mal al fútbol juega peor que los malos de otros países.
Me considero un jugador bastante malo, nunca me elegían primero salvo que el que elegía el equipo fuese algún buen amigo. Alguien que te elige a vos antes que al mejor del curso es alguien importante. El mejor del salón siempre es el popular, es seguido por todos aquellos que quieren destacar en algún combinado semanal barrial a costa de magia y gambeta ajena.
Los mundiales son un evento hermoso para quienes disfrutamos de ver fútbol, es imposible no amar entrar a casa un sábado por la mañana y que Hungría vs Túnez se mezclen con el olorcito a salsa que va a acompañar una rica comida para contrarrestar el frio clima de afuera. O un martes, pasado el mediodía, ver desde una vidriera como España y Alemania se dan con todo. Todo está dado para disfrutar de mucho fútbol en muy poco tiempo. Tengo que pedir mis vacaciones.
Por mi parte estoy transitando este año mundialista con cierta incertidumbre, todavía no hay ambiente de mundial, no hay olorcito a fútbol pero se empieza a percibir un silencio incomodo y es porque no sabemos mucho sobre la selección. Sabemos que está bien, ha jugado pocos partidos de preparación y dudamos del presente futbolístico de varios jugadores que creemos titulares indiscutibles. Solo temores infundados. La realidad es que la base está. Es un sistema de juego aceitado por sus mismos operadores, hay mejor banco que en el mundial pasado, hay muy buenos presentes y por sobre todo, está el cuerpo técnico.
Scaloni es un tipo que sabe mucho de fútbol pero también de personas. Es coherente entre lo que dice y hace, al menos en su parte mas visible. Maneja grupos, genera confianza, mantiene la armonía. En el sorteo del mundial Roberto Mancini, DT de Italia lo paró y le dijo “Sos el mejor”, y eso es porque el sistema Scaloni está siendo aplicado por muchas selecciones del mundo. Incluso la selección de Inglaterra está tomando en cuenta no solo al jugador y su momento profesional, sino que también en como se desempeña y comporta en grupo. Qué tan bien se lleva con los compañeros y cuanto aporta a la paz del equipo.
Y lo que me gusta es que a simple vista lo que solo parece una elección de personas se trata mas bien de intentar integrar la parte mas pura de la cultura Argentina a un equipo, el compañerismo. El cuidado al distinto. El respeto al capitán. Joda. Abrazos. Mate. Truco. Asado.