Hoy es día 24 del mes y las necesidades me sorprendieron con algunos faltantes que en mi casa, o en cualquier casa del mundo civilizado, no pueden faltar. Sabemos cuales son, son precisamente las que respondemos “Si, alcanza” a la pregunta “esto hay?” pero no va a alcanzar y aunque lo sepamos, ese desfase nos proporciona un cambio imprevisto en los quehaceres. Lo que me llevó a que después de un duro entrenamiento de piernas y mas de 2 horas para recuperarme, no, no fui a comprar, merendé para recuperar energía, y ahí si, salimos a comprar.

Compramos y saliendo del Carrefour se me cruzó un camión que iba a doblar muy abierto hacia el lado al que yo venía y tuve que frenar de golpe. El auto de atrás se habrá acordado de mi madre porque a los 15 minutos de llegado a casa me llamó para preguntarme si estaba todo bien. Entendí al conductor que tuvo que detener la marcha de forma abrupta, fue sin querer pero aún así se notó que me puteo bastante, con manito levantada y todo.

Después de hablar mas de 1 hora por teléfono con mi amigo le dije que mañana a la mañana voy a ir a visitarlo. Me mandó un mensaje el viernes, le respondo el sábado, el me responde el domingo y el lunes a las 3am lo llamo sin querer por whatsapp al escuchar su audio, todo el mundo sabe que la llamada por wasap es la llamada que más se ve. Tuve una llamada perdida de él a las 15 cuando estaba en el gym, y lo llamé a las 20:30hs, en donde hablamos esa hora después de ordenar la compra. No es que no queramos comunicarnos, es que somos lo suficientemente colgados como para respondernos en tiempo y forma y llevar una conversación fluida por chat. Un poco así deben ser los amigos. Sino no es amistad, es una relación seria.

Cuando no trabajo y estoy en casa de noche intento que me dé sueño y acostarme antes pero mi cuerpo viene acostumbrado al pernocte y acostarme a las 2am es acostarme temprano. Hay demasiada estructura para tan poca alma. Me está cansando la estructura y aún no comenzó el año.