Plegaria a ANA
Si debo escribir este post dame una señal. Alguna vez pediste señales para hacer algo porque todos hemos estado en esa situación. Creemos que hay señales que nos indican cuál es el camino correcto pero, qué pasa si no sabemos hacia dónde vamos o cuál es nuestro camino? Son señales o coincidencias; Lo que sea, son cosas que queremos que pasen y muchas veces las empujamos hasta que suceden, pero le bajamos tanto el precio a nuestro mérito que le damos más prioridad a las cuestiones esotéricas que a la realidad.
Si, este post es una queja, no por ser una persona incrédula, más bien por haber pasado por lo contrario.
Ante cualquier problema que supera nuestra capacidad de razonamiento, por estar inmersos en el pesar o enfocados mirando el árbol, surge de cualquier cabeza la frase “ayúdame señor”.
Hoy por la noche me senté afuera de casa para meditar, pensar y estar en calma. La casa estaba sola, el ruido era solo sonido ambiente. Sin ruido de autos ni motos tirando cortes, sin música y sin vecinos, algunos ya acostados y otros en la suya haciendo la sobremesa. Yo afuera con mi silencio y mi paz. Y mirando a cielo pensé por un momento, “es imposible que no haya algo especial a la vista”, y fue ahí cuando la vi. Una luz suave que parecía con movimiento pero mirándola fija permanecía en el lugar. Su gama celeste y su brillo la hacía sobresalir del resto. Era un planeta o algo para mí. Una luz exclusiva que, incluso, podría verla yo solo?
Cerré los ojos. Agradecí. Me quedé por un momento sintiendo la brisa suave de la noche de verano, el sonido era perfecto y esa luz me llenó de alguna forma que lo que sentí en ese momento fue Paz. Era momento de volver al momento familiar, preparar la película y compartir unas horas con los míos, pero esta vez con la cabeza despejada.
Cuando abrí los ojos me di cuenta que a lo que estaba rezando en el cielo hacía diez minutos era un avión.