Estos días son de sensaciones encontradas y muy diversas por cierto. A veces me preocupo por que mi vida tenga coherencia entre lo que pienso y lo que hago, pero esto llamado vida se caga bastante de risa cuando ve que lo quiero.

Fui promovido de sector en mi trabajo a comienzos de la semana. No es algo que me encante pero esos dos días que trabajé resultaron interesantes. Nuevas tareas, nuevas responsabilidades, nuevos hábitos, compañeros, entorno… parece mucho y lo es. Estuve con la ansiedad atada al cuello en mas que un puñado de momentos en la semana. Fue literalmente cambiar de trabajo pero manteniendo con antigüedad y mañas intactas. Lo malo? Estoy mucho tiempo sentado y no estoy acostumbrado a eso, ni me quiero acostumbrar. Antes, caminar para mi era un placer que disfrutaba un par de veces por semana, pero mi antigua actividad laboral me daba la chance de trabajar parado. Hoy me encuentro en la obligación de imponerme salir a caminar a diario para llegar a un promedio de pasos acorde a mí.

Otra cosa interesante que me viene acechando es el cambio de entrenamiento. Ahora cada sesión cuenta, no es joda, es una hora de ejercicios de alta intensidad en donde aprendo a respirar y a relajarme ante el estrés muscular que sufre el cuerpo con la tensión y la repetición. Traducido, se aprende a sufrir y cuanto más es el sufrimiento, más sube la tolerancia al dolor. Y hablando de dolor voy a agregar que el dolor de esta semana fue mucho mas leve que el calvario de la semana pasada :D No es que deja de doler, el dolor se convierte en algo lindo, algo mas cercano a haber hecho un buen trabajo. El dolor respetable.

A eso le sumo cumplir con mi rol de padre de una adolescente de 17, si bastante liviano porque a esa edad no dan mucha bola salvo que necesiten un Uber gratis. No queda tanto tiempo como uno quiere para escribir. Queda tan poco tiempo que corté una racha hermosa de escritura libre que venia sosteniendo desde hace semanas, y un poco de enojo da. Un enojo de impotencia. Enojo del bueno, del que me viene a decir que extraño escribir pero no se logra por cuestiones que nos superan.

Me resta ir acomodándome, encontrando lugares y tiempos para hacer algo lindo con mi vida, ir anotando ideas y punziones creativas para cuando el tiempo aparezca, la musa esté lista.