Un Orson Welles
Terminé de trabajar y me cruzo con un colega con el cual fuimos compañeros de turno, solo nosotros dos, durante la pandemia. Agradezco a la vida que me haya tocado con el por miles de razones. La principal es que tiene un gusto hermoso para la música y una mirada muy personal sobre el arte. Y a mi, sólo con que supiese lo que es el arte me bastaba.
Dentro de la variada cantidad de cosas que hablamos, no recuerdo por qué, le conté que hace poco me vi a mi y a mi mamá caminando por el centro de la ciudad. Si. Calculo que era por septiembre u octubre del año pasado porque todavía había baja temperatura, esa tarde estaba fresca y yo con pocas pulgas esperando que esposa e hija terminen de comprar algunas cosas que ya ni recuerdo. Mientras esperaba miraba a la gente que pasaba por la vereda. Estaba justo en frente a una estación de trenes, el transito de gente era bastante denso. Y en un hueco de personas pasan caminando ellos. Gabriel de 12 años junto con la madre Maria con sus 37. Idénticos. Yo mismo me reconocí en ese joven de bigotes pelusa y paso desordenado intentando no perderle el tranco a su madre. La misma maniática de la limpieza que trabajaba incansablemente durante el día y por la noche llegaba tarde para cocinar y hacer cosas de la casa.
Ahí se me vino a la cabeza la idea de que todo es un loop. Los actores se repiten incansablemente como si fuese una escena coordinada de Truman Show. Quizas algún señor de buena postura y paso seguro me vió allí esperando y reconoció en mi al Gabriel de 47 que todavía no sabia lo que la vida tenia preparado algo increíble para él.