Amo las frases que no cierran, al contrario, amo que generen confusión y algo de caos, incomodidad o vergüenza ajena. Y este tema es imposible no vincularlo con la música. En realidad con el arte, pero con la música tengo algo para decir mientras que con el arte no. Así que :)

Aprovechando las ventajas y comodidades de los tiempos que corren y sus avances tecnológicos, en una incursión hacia lugares profundos de mi psiquis, le dije a la IA que me recomiende música rara, compleja, difícil de escuchar, que parezca rota, que sea incomoda.

Armamos un plan de 7 días de ampliación mental en donde iba a escuchar conscientemente un disco complejo al día. El resultado es muy interesante, y es más, rescato mucha música con una variedad infinita de texturas.

Dentro de todo lo que escuché percibí que las incomodidades se dan desde diferentes lugares. En el caso del álbum “Ascencion” de John Coltrane se da desde el caos. En el caso de “Music for 18 musicians” desde el tiempo y la repetición. “Virgins de Tim Hecker” desde la desorientación tímbrica.

Mas allá del resultado en cuanto a lo musical, encontrar música nueva y fuera de lo común siempre se agradece. Cada disco que fui escuchando fue un limite traspasado. Fue esa incursión que no sabes donde te va a llevar, que genera confusión pero a la vez sabes que estas en un lugar seguro.

Allí donde nace la necesidad de experimentar, violar limites y encontrarse con la incomodidad, mirarla a la cara y seguir como si nada, florecen nuevas formas y pensamientos que abren nuevos caminos y eligen donde dejarnos en la proxima parada.