Macarena o nada
Dale a tu cuerpo alegria Macarena, que tu cuerpo es pa’ darle alegria y cosa buena. Arranca la mañana con 30ºc . Ducha, café o mate, algo para darle energía al cuerpo, un chupito de glucosa para levantar el ánimo, música en los auriculares o en el auto, chicles, pasamos por la calle arbolada antes de entrar al trabajo. Trabajamos. Salimos, merienda, caminar, correr, música, videos de redes sociales, charlas y audios, podcast, comida, alcohol…
Uno tras otro, desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, buscamos la estimulación, incluso, en momentos quietos como si fuesen espacios en blanco que deberíamos llenar. Cómo si ese fuese un juego.
Tengo entendido que el silencio absoluto solo ocurre en el espacio y en cámaras anecoicas, algunas personas dicen sobre estas últimas que es una experiencia insoportable a los pocos minutos de comenzar porque lo que se empieza a sentir es el ruido interno de nuestro cuerpo. Corazón, respiración, el crujir de las articulaciones y la estrella: El ruido mental.
Sentimos ansiedad, dudas e incertidumbre ante la falta de ruido y es por falta de silencio.
En mis pernoctes laborales paso mucho tiempo en silencio. No es silencio en sí, es mas bien escuchar el sonido ambiente, el que sea. En la tradicion Vipassana, el ruido ambiente se usa como objeto de atención al igual que la respiración o la música. Creo que es una de las formas mas efectivas de meditación para el día a día. No es solo permanecer callado, es aprender a mantener la calma ante el caos.
Incluso, al momento de escoger estimulos prefiero hacerlo bajo atención plena. Nada de música de fondo, nada de peliculas para ver de a ratito. Elijo el disco y lo escucho completo. La pelicula la elijo y, si no me quedo dormido en el sillón, la veo de punta a punta. Y el ruido ambiente siempre gana, se lo puede calmar, manipular y hacerlo confortable.