Este es el post que nunca escribí. Brillante idea Gabriel. Todos los días escribo algo que nunca escribí. Este ensayo debería ser un hito pero en realidad es algo normal. Todos los días hacemos cosas increíblemente inéditas y no nos maravillamos.

Hace millones de años la que era nuestra especie no podía ni siquiera -me da la sensación de que el término “siquiera” empezó como joda y quedó, intuyo que quiso escribir “ni quisiera” pero se le atravesó una dislexia por la neurona- imaginar a todo lo que llegaría. Para no exagerar podría decir que hace 50 años atrás todo lo que hoy vivimos era imposible de imaginar. 30 años atrás (?). Menos tal vez?

Entre las causantes más comunes sobre pérdida del factor sorpresa encontré “La sorpresa sin cesar”, y no amigo, no hablo de César. Hablo sobre la sorpresa permanente. Quien no quisiera vivir en un mundo parecido al de un gran artista con la capacidad de asombro de un niño de forma permanente? La primera falla de ese planteo es que rompe la primer regla de la permanencia, “La permanencia no existe”.

De qué forma recuperamos nuestra capacidad de asombro de la forma más limpia posible sin quitarnos años de vida?