El ritmo oculto de todo
Mientras estoy escribiendo este post me encuentro en mis últimos días como cajero de un peaje. Actividad que ocupó tan solo 17 años de mi vida. Misma edad que hija. Creo yo, una de las actividades laborales menos aburridas del mundo. No es por nada pero gracias a ese trabajo creo que hay más gente buena que mala en el mundo.
La actividad laboral viene sufriendo una transformación tecnología, en realidad en Argentina se estiró lo que más se pudo. De hecho, la concesión que administra la explotación es una empresa Española que desde aproximadamente 2010 viene explorando caminos con un sistema de lectura de patentes, aquí conocido como Telepase.
Antes de perder el hilo del post les comentaba que en justamente esta noche me pasó algo que se viene repitiendo seguido. Mientras yo escuchaba la canción Freestylin’ de Greyboy, Harold Todd, canción que le da nombre al disco, que digo disco?, discazo! de Jazz-Funk, de esos que son para acompañar momentos interesantes, en tardes interesantes con gente interesante. Y más o menos por mitad de la canción PUM! aparece en una camioneta uno escuchando Like a Rolling Stone de la banda homónima, en sincronía ritmica absoluta y total de las estrofas. 30 segundos de una delicia auditiva, algo parecido a helado con tarta tibia. Por un lado un Rock bien plantado, al suelo, con alto wall of sound y por el otro un bebop reconvertido a Rap pero con alma funk.
Por ahí lo mezclo y no capto lo que fue ese momento.. es ahí cuando pienso en lo mágico de la vida, el fluir, las ondas gravitacionales, el universo, el cosmos y yo dentro de él como una parte más que capta esa mezcla de matices y desde donde es.
En serio, creo en patrones rítmicos, en disonancias perfectas y todo eso generado en un entorno ruidoso como la calle, calmo incómodo como un pueblo con muchos pájaros. Creo que los prestamos atención podremos encontrar el ritmo de la vida con sus cadencias y en armonía.